miércoles, 16 de abril de 2014

En aquel preciso instante había decidido dejar atrás todo lo que le rodeaba. Una gran maleta y en sus manos muchos recuerdos arduos que cargaba en si misma. Lentamente y cabizbaja iba recorriendo las calles, no buscaba cobijo, no buscaba esconderse, sólo buscaba un sitio dónde poder volver a sonreír. La vida había manchado su camino, lo había convertido en la más difícil de las carreras a contra corriente y sólo quería parar y respirar. Si en silencio sólo quería olvidar toda aquella ponzoña que recorría su cuerpo y que no le dejaba ni tan solo descansar. En sus sueños le perseguían los demonios de su pasado y se apoderaban de ella, luchaba por ver en si una vía de escape. Necesitaba un cambio.

Pasaban los minutos y las horas y nada de aquello le servía. Sentada enfrente de la playa sólo podía recordar las imágenes de todo aquello que dentro de su frío y doloroso mundo le había echo feliz. Si su vida se había formado con gritos y llantos, aquello había sido un vacío en la inmensidad del dolor que probablemente nadie lograría nunca entender. Y sus pasos firmes pero dudosos la conducían a un camino sin fin que no deseaba tomar. Sus manos gélidas habían sido abrazadas por el calor de la inconformidad y había logrado huir del dolor aunque no de una forma tradicional. Ahora sólo quería huir aún más lejos. Allí dónde nadie pudiera decirle lo que hacer o cómo hacerlo. Dónde nada ni nadie intentara forzarla a sentir o a no sentir, dónde pudiera hacer sin ser juzgada. Quizá buscar un sitio en el vacío dónde ser una flor más sin destacar. Una pequeña estrella en el espacio. La incertidumbre y el dolor le permitían ver más allá de si misma. Y enquistada en un dolor permanente intentaba sonreír al mal tiempo mientras por dentro necesitaba llorar y gritar, aunque a duras penas derramaba una lágrima ya. El silencio se había vuelto su mejor aliado y la soledad ya no era una vía si no el camino a tomar, porqué cuando estás solo, sólo te puedes dañar a ti mismo, nadie excepto tu tiene la capacidad de hacerte daño.

Así pues se aisló en su mente otra vez, buscando respuestas a preguntas aún por formular. Buscando un señuelo o algo dónde apoyarse. Buscando la cura a una enfermedad que ella misma había creado y que la consumía por dentro con rapidez.  Escuchando el rasgueo de una guitarra como método para apaciguar su aturdido corazón y encontrando en este la calma en plena guerra. No quería volver a perder otra batalla, por lo que decidió dejar de luchar.

miércoles, 19 de marzo de 2014

Never again?

Empieza a girar lentamente el viejo disco de vinilo, la aguja se posa cómodamente en las líneas y cuestión de segundos empieza a sonar. Lentamente van repicando las primeras notas. Un rasgeo de guitarra y una voz le van dando cuerpo a la canción, y con soltura se van añadiendo los demás instrumentos. Lentamente ladea su cuerpo y lo mueve suavemente, baila. Sus pies dan pasos torpes descalzos por el piso, se mueven arítmicamente, únicamente está dejando fluir su cuerpo. No hay nada que no le impida recordar esos paseos por el comedor. Y entonces se para a pensar: ¿Cuando dejó de pensar en ella misma? ¿Cuando las canciones de amor dejaron de parecer bonitas y le hicieron llorar? ¿Cuando se abandonó? 

Y todo aquello simplemente tenía un quién detrás. Pero aún así hacía ademán de ser fuerte y de tirar adelante. Pero a veces extrañaba esos brazos que la habían abrazado alguna vez, esas sonrisas, esas estupideces. Movió lentamente el brazo intentando alcanzarlas, pero se desvanecieron en la nada. A cada suspiro se iba un recuerdo. Todo se rompió y se quedó allí observando el disco girar, la música sonar. Todo se tambaleaba. Fue moviendo suavemente su cuerpo por toda la estancia buscaba los recuerdos que poco a poco se borraban ante su atenta mirada. Y allí quedó vacía. Se dejó caer al suelo, y con un puño golpeó con fuerza el parquet. Una lágrima recorrió su mejilla y su pelo ahora cubría parte de su cara. Un grito ahogado y falta de respiración. 

Los días pasaban y sentada mirando a la ventana veía ya caer los primeros pétalos de los florecidos árboles, que daban un toque rosáceo a una gris realidad. Escondida bajo la lana, y con una taza de café en las manos observaba llorosa todo aquello que había ido pasando. El reloj iba marcando cada segundo, cada minuto. Y aunque ese parecía un infierno eterno sólo pudo soltar otra lágrima. Y cuando se encontraba llorando, sintiendo que su cuerpo era débil y que todo le dolía, unos brazos la rodearon- Eh, no pasa nada. No llores que no se ven esos preciosos ojos que tienes.-le dedicaron una sonrisa. Nunca había estado sola. Simplemente no había sabido elegir de quién quería sentirse acompañada. Y ahora más que nunca les tenía a ellos. Dedicando sus atenciones, sus mimos y su ternura en ella, para que cada paso hacia el exterior no fuera una punzada en el corazón si no un respiro. 

Y una vez llegó a la calle, respiró y se dijo- Nunca es tarde para volver a empezar.

martes, 4 de marzo de 2014

Bajo la bruma de la playa se hundía lentamente su cuerpo inerte. No respondía ni por activa ni por pasiva. Su mente había estallado en una maratón para llegar a no se exactamente dónde. Su cuerpo flotaba suavemente y se hundía grácil lentamente. Su corazón, valeroso y muy dañado, había decidido dejar de luchar por aquello que no daba ningún fruto. Se había sentido frustrada y derrotada en una batalla que llevaba años luchando, que llevaba años intentando finalizar, y que había acabado de la peor forma posible. Todo aquello mezclado con aquellas tormentosas nubes agitaron el mar, que embravecido agitaba su cuerpo con furia y lo golpeaba contra las inmensas rocas que se hallaban en el mar. Contusiones, moratones y fracturas eran el diagnóstico claro. Parecía que no había nada que calmara ese mar enfurecido. Las nubes acechaban cada vez más lóbregas, lejos quedaban ya navíos que pudieran darle un respiro. Pues navegar en esas aguas era peligroso y ninguna embarcación con dos dedos de frente se atrevía a entregarse a aquel agua pues navegar en ellas comportaba unos riesgos demasiado altos. Aquellos desaires eran locura de más de un marinero perdido que no sabía de dónde soplaba el viento y porqué había llegado hasta allí...

Calmó la tempestad bajo un sombrío día. Lentamente la marea fue arrastrando su cuerpo débil casi sin vida. Sus palpitaciones menguaban a cada segundo, su respiración se apagaba... El silencio se apoderó de su mente, y una renegada melodía hizo que su corazón retomara un latido, lento pero continuo. Era pues un sonido deteriorado, una melodía a contra tiempo, un sol sostenido en una escala de do.

Sin prisa pero sin demora se desentumeció su cuerpo, sus músculos retomaban su fuerza lentamente. Aún era débil pero no se sentía sola. A su lado tenía aquella dulce pero complicada melodía que le recordaba que a cada paso que daba hacía delante estaría un poco más cerca de dónde quería llegar. Las huellas que iba dejando calaban hondo en la fina arena, que se desvanecía con el soplo del viento. En sus ojos la persistencia y el desasosiego creaban una atmósfera férrea. En silencio se sentó en una roca y observó el sol salir. Aquello simplemente era el comienzo de un camino que no sabía dónde llevaba ni cómo acababa, de un viaje lleno de espinas y con algunas rosas aún por aflorar. Era simplemente el comienzo de el viaje a una sonrisa.

martes, 14 de enero de 2014

Yacía inconsciente en el suelo. Había tenido suerte y había aterrizado en la hierba de un campo al sur de Nagnate. Su cabeza aún daba vueltas y se sentía mareado. Ladeó ligeramente el cuerpo y se incorporó lentamente. Miraba a su alrededor. Le dolía todo el cuerpo. No sabía que hacía allí. ¿De dónde había salido? ¿De dónde venía? Se sentía confuso. Recorrió su cuerpo con la mano. Notó que su torso estaba descubierto, sintió frío por un momento, pero el cálido sol le acarició tiernamente. Algo farfulló en su mente. Y se detuvo a observar a su alrededor. Una extensa colina verde se extendia ante suyo, al final un frondoso bosque y un pequeño camino de tierra que iba bordeando suavemente sin interferir en el paisaje. Se notaba que por allí tránsitaba gente. Respiró profundamente y acarició su larga cabellera castaña. Reflexionó durante unos segundos, logró escuchar un leve sonido. ¿Agua? Al parecer debía haber algún rio por allí. Lentamente fue ircoprporando su cuerpo hasta que quedó totalmente erguido. Iba descalzo, con unos pantalones de color marrón de tela. Anduvo lentamente notando a cada paso la tierra en sus pies. Y logró acercarse a un riachuelo. El frescor le invadió, el agua era cristalina. Se acercó a beber y entonces oyó un leve canturreo. Ladeó la cabeza en busca de esa dulce melodía. Avanzó por una zona algo más boscosa del rio. Apoyando su cuerpo debilitado en un árbol vio a una joven con un vestido verde, su pelo era negro como el carbón y caía por su hombro en forma de tirabuzones. Estaba posada sobre una gran roca, jugando con sus pies en el agua. Sonreía. Sus ojos eran pardos. Muy intensos. Rebosaba fuerza y vitalidad. A su lado había una especie de instrumento hecho de madera. Canturreaba mientras jugaba. Era la máxima expresión de la belleza. En él algo cambió y sus labios formaron lentamente una sonrisa tierna. Su cuerpo se distendió. Se acercó lentamente frente a la otra orilla del riachuelo. Sin hacer movimientos bruscos, para no turbarla con su presencia. Una vez delante la miró; ella al sentirse observada alzó lentamente la cabeza, le miró a los ojos. Estos eran verdes como los campos que les rodeaban y su rostro era dulce y fino. Le dedicó una sonrisa. Y en ese instante el mundo paró para ellos dos. Ya no había confusión posible. El silencio les invadió, una brisa acarició sus cuerpos con dulzura. Se miraban a los ojos. Él instintivamente cruzó el rio mojándose los pies y se acercó a la gran roca. La miró y le dijo "Te estaba buscando" y ella contestó "Yo te estaba esperando". En aquel preciso instante. Algo nació de algo que había muerto. Ainé miraba curiosa des de un costado. Había perdido, había ganado pero no era tarea fácil juntar dos almas separadas. Había conseguido que se volvieran a encontrar y que todo volviera a resurgir. Ya todo quedaba atrás. Pese a que la locura era propia de los tuatha dé Danann la joven Ainé había conseguido que todo creciera alrededor del miedo y la soledad, que de las cenizas volviera a surgir fuego. Y que dos amantes se juntaran sin tan si quiera saber porqué.

miércoles, 8 de enero de 2014

Quedaba atrás una calle abarrotada de gente. Sus pies iban pisando fuerte por dónde andaba. Resoplaba una brisa que acariciaba su pelo. El sol brillaba y se reflejaba en sus gafas de pasta, sus intensos ojos habían quedado escondidos. Sus labios tan rojos, carnosos dibujaban ahora una sonrisa, se podía ver en ella el progreso, las ganas de avanzar. Atrás dejaba ya todos esos momentos rotos, todas esas historias mal contadas. A cada paso su corazón latía con más fuerza, el sentimiendo de fuerza era immenso no sabía dónde ponerlo. Canturreaba, bailaba. La gente la miraba, ella era feliz.
Ya no necesitaba un te quiero. Ni un abrazo. Sólo quería echar a correr cada mañana. Se miraba al espejo y veía a quién siempre había querido ver. A ella misma. A una versión mejor, menos dudosa, menos dependiente. Una versión mejorada de ella misma. Con todo por delante, con todo aquello que anhelaba descubrir. Cada dia era un nuevo capítulo por escribir. Por cojer las riendas y empezar a tirar del carro. Y aun que tuviera alguna carga era lo bastante fuerte cómo para tirar de él. Ya nada la detendría para hacer todo aquello que quería. A su manera. A su estilo.

Todo iba a mejor.

viernes, 27 de diciembre de 2013

El superpoder.

Buscar el refugio en alguien nunca se le había dado demasiado bien. Correr hacía las casas en llamas era una especialidad, y apartarse de aquellas cuyas entradas estaban llenas de flores relucientes y olor a café recién hecho era quizá miedo.  Aquello que tanto anhelaba y contra lo que corría no era más que una mentira, un zafia ilusión infantil de la cual se alimentaba cada día para pensar que su vida no daba tanta pena como intentaba esconder. Bajo una sonrisa y ropa ancha escondía las ganas de volver a sentire bonita, de encontrar esas dos palabraas que la hacían feliz. ¿Y porqué la dependencia emocional externa? Nada más y nada menos que años de minación moral, por parte escolar, paternal (?), etc. Miles de bombas habían caído a lo largo de su vida en su mente minandola de cualquier posibilidad de verse reflejada en un espejo más allí de algo bello. Todos aquellos recuerdos, todos aquellos sentimientos tan horribles que volvían a su cabeza cada noche. En el fondo sabía que era algo más. Que siempre había tenido ese factor tan abierto y explosivo a su favor, pero también en su contra. Querer a alguien se había vuelto una manera de excusarse de sus problemas de no pensar en todo aquello que le dolía y pese a que había mucho más, en el fondo, sólo buscava alguien capaz de quererla por encima de cualquier problema. Que la viera como alguien y no cómo "ese cúmulo de cosas que arrastra". Immaginaba constantemente como sería sentirse, por una vez querida al cien por cien. Immaginaba cómo sería aquella mirada que la haría creer de nuevo. Pero en cambio sólo tenía gritos y dolores, emociones negativas que le daban ganas de abandonarse e ir a... cualquier parte. Si ella era capaz de hacer sonreir a todo aquel que lo necesitara en su momento e incluso de crear buen ambiente cuando su corazón era más que negro... ¿Porqué nadie era capaz de hacer que sonriera? ¿O que se sintiera bien? No juzgaba, no sentía apenas, habñia abandonado s moral para dejarse doler y sin embargo pensaba en encontrar alguien que la hiciera más fuerte, alguien que pudiera dar más que una simple palabra, alguien que tan sólo con la mirada fuera capaz de encender otra vez las ganas. De encender otra vez el poder de amar. De crear a cada palabra una mueca, una sonrisa. De volver a hacer que se excitara con unas palabras. Todo era bastante confuso, no iba a buscar nada, pero parecía que lo hacía. Si se tenía que resignar a dejar que algún día apareciera, lo haría. Aunque, en si misma, necesitaba una razón para creer.

¿Habría alguien con ese super poder?

jueves, 26 de diciembre de 2013

Inciso

Su piel se deslizaba acorde con las sábanas blancas. La luna iluminaba toda aquella estancia. Nada podia turbar ese momento, nada podía cambiar ni un mílimetro. Su mano correteaba por las delicadas curvas de su cuerpo, su piel se estremecía. Se veía tan vulnerable, tan dulce, tan bonita. Sus ojos se clavaban en ella, su mirada reflejaba toda la ternura, todo el amor que podia expressar.
Se dibujó una pequeña sonrisa en su cara, su hoyuelo se marcó. El olor a perfume, las rosas y las velas, hacían de esa velada el momento más mágico de la noche. El susurro de sus palabras hacían que otra vez todo volviera a empezar, poner el contador a zero y olvidar todo el pasado. Sus cuerpos se tocaban, la dulzura de su piel y la rudeza de la de él. Sus manos recorrían sus cuerpos lentamente, buscando un espacio dónde acomodándose, jugando con sus dedos, acariciando cada centímetro. Buscando besos olvidados, desgastados, miedo a volver a empezar, a volver a sufrir. Búscando el refugio de alguien que realmente quisiera estar con ella. El calor del afecto del amor. Algo que había olvidado ya en su mente, que rechazaba por miedo a ser otra en la colección. Pero esta vez era diferente. Él la queria. Entre sus brazos la trataba como porcelana, besaba y acariciaba cada centímetro con miedo a romperla. No quería hacer de ella un objeto.
Todo había empezado entrelazando sonrisas, horas inapropiadas para hablar, buscando recovecos donde hablar de las estrellas y el mar. Descubriendo cada día un pedacito de camino, un camino ardúo y difícil que se había construido con dolor, esfuerzo y ganas de avanzar. Que se habían cruzado y querían ir hacía delante.
De un beso a una carícia no había mucha distancia. En sus ojos se reflejaba el dolor al mirarla se sintió reconfortado.

Y entonces entre aquellas sábanas blancas se hicieron amar, bajo la atenta mirada de la luna y dejando el reloj a un lado. Porqué el mundo se había detenido para ellos.

miércoles, 18 de diciembre de 2013

Renacer.

Sólo esperaba que alguien cogiera su mano, se sentía vacía en un mundo que no era el suyo. Su cuerpo yacía en el suelo, tiritaba, le dolía todo. Había aguantado palizas innumerables sólo por querer a alguien.
Sentía que no encajaba, que no podia salir de allí, que todo le quedaba grande, que no podía ya ni llorar porqué sus lágrimas quedaban en un recuerdo del pasado. ¿Quería morir? Quizás sólo quería abandonar su cuerpo por unos instantes para tocar el cielo. Y ser feliz. Queria ver las estrellas, atravesar esas laderas que  le rodeaban, ansiaba tener alas y volar por encima de cualquiera que le pusiera freno a su imginación y sus ganas de vivir. El silencio llenaba todo el espacio, el dolor eran ya sólo gritos ahogados en el aire. Cuando ya pensaba abandonar su alrededor, vio tras la lúgubre luz una mano tendida, tenía miedo no la quería cojer. Pensaba que la dejaría caer, que haría como las demás y sólo sería una mentira. Cerraba con fuerza los ojos, quería llorar y gritar tenía miedo. Pero una voz le calmó, le dijo que no tenía porqué tener miedo, con dudas la cogió, luego vino otra, y otra, y así succesivamente, se levantó y salió con dolor pero con ayuda. Unas sonrisas la enternecieron, la abrazaron. No estaba sola, estaban ellos, hacíendola sentir única, secando las lágrimas de su cara. Y poco a poco se disipó un camino entre la neblina. Y acompañada decidió que era momento de subir la gran montaña y atravesarla y gritarle al mundo que nadie ni nada podía menguarla. Y empezó así, su camino a la cima. Le advirtieron que no sería fácil, que habría piedras. Entonces sonrió, y se dijo a si misma que ya nada podría pararla.

lunes, 11 de febrero de 2013

El silencio es merecedor de tan gélidas miradas turbias por el calor de lo ajeno. Es imposible explicar cómo la lluvia hace que la piel se vuelva parecida al terciopelo, que todo sea un simple reflejo en noches de deseo. Lentamente descubro que entre mis manos se van escapando pequeños granos de arena, y quizá me equivocara siendo tan abierta y sincera contra aquello que me puede hacer daño de más de mil maneras, pero no soy capaz de pensar en hacerte daño,  ni tan sólo en decírtelo. Porqué a veces te miro y eres simplemente el reflejo de aquello que había querido. Pero... El tiempo, el tiempo te cambió por completo, la complicidad que habíamos conseguido quedó machacada en mil pedacitos inconstruibles y todo eso por qué quieres vivir de la sordidez. Adelante, construye tus pasos en un puente imaginario, porqué la mentira tan sólo lleva a más mentira, y la vida devuelve con creces aquello que te has cargado a patadas.

Desenvolverse en esta situación no es más que poner una mejilla y echar a correr, porqué nadie me ha enseñado a vivir, ni a actuar, ni a pensar. A pesar de eso estoy más que segura que mi camino se está construyendo con todo aquello que quiero que forme parte, y tu tienes dos opciones o abandonar el barco y volver nadando al sitio al cual perteneces o empezar a remar para que todo vaya bien.

No quiero volver a confiar en mentiras aunque sé que es probable que me vuelva a sentir engañada de nuevo, y quizá mañana conozca a aquella persona perfecta para mi, o ya esté en mi vida y apenas me percato de ello, pero nunca pienso dejar que me pisoteen mis ideas, y aunque a veces os penséis que domináis todo aquello que me decís o que me dejo influenciar, a penas sabéis lo que decís porqué yo pienso mucho por mi misma y todas las decisiones que tomo las tomo yo en mi cabeza. También pensáis que soy tonta pero nunca fardo de nada.


"Cuídense, aun no me he caído, no lo han conseguido, sólo estoy herido..."

miércoles, 30 de enero de 2013

Las huellas se marcaban como pequeñas heridas en la fría arena de la playa. Su pelo se mecía dulcemente con la suave brisa del viento, sus ojos habían quedado clavados en mi como puñales en el corazón, que ya no latía. Pequeñas y ácidas lágrimas caían por mis mejillas y se perdían en la arena, desaparecían como todo aquello que habíamos decidido matar, como aquellos silencios que habíamos callado, los besos que habíamos encerrado y en general el vacío sentimental que había quedado bañado en aquel mar tan caliente. Mi cuerpo yacía inmóvil, paralizado por el shock emocional que me había causado, mientras su silueta iba volteándose unas nubes oscuras y negras se formaban en el cielo, creando tempestades que vertían sus rayos sobre la playa que iban destruyendo el pequeño camino de unión.

Sopló una ráfaga de viento y se fue el nubarrón, salió un pequeño sol que con sus rayos empezó a hacerme sentir mejor, levanté la vista. Cogí y me levanté, quité todo el dolor que había en mi y decidí empezar a caminar en mi propia dirección. Su brazo me agarró el mío y volvió esa mirada de cuando aun eramos ingenuos, de cuando ni tan sólo conocíamos el dolor. Quise deshacerme de este, pero su brazo rodeó mi cintura, y me giró, vi sus ojos otra vez clavándose buscando algo que no sé. Queriendo desquitar tiempo, queriendo quitar le importancia al momento.

Fueron tus gélidas manos las que en mi crearon un cálido sentimiento de plenitud.

lunes, 28 de enero de 2013

Suena un estridente grito punk entre la noche. Corremos todos reímos, nos pasamos la bebida. Todo parece lamentablemente normal. Recuerdo aquellas noches con claridad en las que solíamos jugar a cual de los dos bebía más o a veces acababas callándome con un beso porqué odiabas perder.
Un día decidiste llevarme a un concierto, según me dijiste de una amiga que conociste porqué era la novia de un amigo de un amigo tuyo. Me lié. Pero acepté de buen grato ir contigo a un concierto, me apetecía para variar salir un poco de la rutina. Llegamos ahí, yo me sentía totalmente aislada de todo, apenas conocía a nadie y me la presentaste a ella. Nos miramos, sonreímos, nos dimos dos besos y todo fue de lo más normal. Recuerdo que me dijiste que no te gustaba que me llevara mal con tus amigos, con ninguno de ellos lo hice, así que me dispuse a hablar con ella porqué por encima de todo me pareció una chica interesante. Empezamos a hablar y enseguida congeniamos, a medida que intercambiábamos palabras, opiniones e incluso halagos nos fuimos dando cuenta de que eramos más que parecidas. Y poco a poco hasta nos llegaron a decir que físicamente teníamos una retirada.
Nunca pensé que una persona llegara a tomar tal importancia en mi vida pues, acostumbrada a ser pataleada estoy y pocas ganas tenía de sentir de nuevo aquella tortura aplastante. Por mi suerte no fue así y cuando tu, con tus tonterías de niñato de tres años y tus creencias inútiles me abandonaste estuvo ella, a mi lado, haciéndome sentir bien, haciéndome ver la cara buena de las cosas. Y pese a que durante aquellos dos años nos fuimos conociendo poco a poco hemos ido culminando nuestra relación. Porqué nos han hecho daño a la vez ha habido alguien que ha intentado jugar con nosotras han intentado ponernos en contra pero siempre siempre te he tenido. Y por todas aquellas cosas que hemos pasado, las que pasaremos, por todos aquellos momentos en los que nos hemos reído, en los que hemos sentido que el mundo era nuestro, nunca apreciaré nunca a nadie tanto.

"¿Será el silencio que me mece lo que me sorprende? Puede que la luna juegue con mi mente, que intente dejarme inconsciente pero la mano que me sostiene vela para que no desfallezca en el intento. Nadie nos ha enseñado a vivir ni a soñar pero poco a poco tejeremos nuestras alas para volar, gritaremos al cielo que no tenemos miedo y el viento acunará nuestras mañanas que al levantarnos serán hazaña y al acostarnos serán parecido al mañana. No hay futuro que no dominemos pues nuestro presente es el camino que recorremos, dejando huellas del porvenir luchando cada día por sobrevivir.
Y sin embargo nadie borrará una sonrisa de nuestras almas."


Kaos.

lunes, 8 de octubre de 2012

El movimiento se demuestra andando.

¿De qué sirve fingir aquello que sentimos? ¿De qué manera podemos alegar que aquello lo pensamos de corazón si no lo demostramos?
En un sin fin de desengaños amorosos mi corazón empieza a estar un tanto turbulento, odio afirmarlo pero empiezo a estar cansada de intentar ser una buena novia y no recibir más que golpazos en la cara. No soy mala persona, no quiero hacer nunca daño a nadie - aunque algunas veces por errores y malas decisiones lo haya echo- simplemente necesito que alguien ponga tiritas en mi corazón, antes pensé que podías ser tú el que arreglara este embrollo y me hiciera más y más feliz pero últimamente sólo tengo ganas de fundirme en la tierra, de morir lentamente, de volver a desaparecer. Tu frialdad y tu falta de cariño me matan un poquito más cada día y odio pensar que esto quizás no funciona y no nos va bien. El silencio que otorgan tus palabras me atraviesa cual espada punzante en mi corazón, quizás no es vida para mi la de sirvienta de la corte, pues prefiero ser princesa de cualquier trotamundos ilustrado. No quiero reinos, ni dinero, ni palabrería, quiero saber, cultura, ganas, curiosidad, quiero descubrir un mundo nuevo. Sentir todo aquello que nunca pude, el rasguear de una guitarra española en mis oídos, tocar la arena con mis pies, sentir el viento, el frío, el calor, volver a sentir tu cuerpo contra el mío, tus labios contra mi piel. Todo eso que me erizaba y me dejaba relajada, tranquila, me hacía sentirme fuerte tenaz.
Todo eso se ha desvanecido tras tu máscara fugaz... Quiero que vuelva ese caballero que solía recitarme dulces versos al son del compás, que me acompañaba en los momentos peligrosos y en los gloriosos.

Quiero que vuelvas.

miércoles, 8 de agosto de 2012

Ying Yang

Hacía tiempo ya que no lograba encontrar un momento de paz interior para volver a escribir. Ahora dado que tengo un par de horitas de descanso antes de que vuelva el Terremoto & Cia, puedo dedicarme a escribir. En estas últimas semanas he estimado parte de mi tiempo a pensar cómodamente en mi vida, la cual a desencanto de muchos ha cambiado radicalmente, y quizás a mi propio desencanto, no ha ido por dónde yo quería que fuese. Es cierto que las personas realizamos acciones según lo que parece que queremos pero a veces nos pasa como a mi, que soy Gollum del Señor de los Anillos (J.R.R Tolkien), y es que tengo como dos personalidades. Por un lado tenemos a la preciosa y bonita yo que es cariñosa, estudiosa, extrovertida, divertida, carismática, que ayuda a los demás, que le encanta pensar, leer... Y por otro lado tenemos mi yang, todo lo opuesto la yo borde, enfurruñada, histérica, complicada, mal hablada, contestona, borrachuza, imbécil... Es decir a veces me sorprendo a mi misma de lo diferente que llego a ser y es mucho más fácil estropear una buena actitud que una mala, sin duda. Yo creo que soy una buena persona aunque a veces hago cosas que están peculiarmente mal, pero siempre me he esforzado en ser una buena amiga, una buena compañera e una buena hija. Aunque lo último ha sido lo que más al revés he echo. Aunque mi madre siempre ha sido, y es, una gran persona ha tenido tendencia a sobre-protegerme algo que con el paso del tiempo me ha ido calentando la sesera y que no he sabido expresar de otra manera que no ha sido una explosión radiante de mal genio, malas palabras, agresividad y malas acciones. Nunca he querido dañar psicológicamente a nadie, aunque lo haya echo, y si es verdad que soy una persona muy complicada y que tengo mis formas más o menos sugestionables de ver las cosas. En cualquier caso poco a poco voy a ir arreglando las cosas de mi alrededor que todo ese magnetismo negativo se ha cargado gracias a mi testarudez y mi mal genio. Espero que no os sintáis tan mal por haber puteado al gato después de leer esto.

domingo, 3 de junio de 2012

Descansa

Mi mirada se desliza plácidamente ante tal bella imagen que se me presenta, es sin ir más lejos, su cuerpo acurrucado en mi cama descansando tratando de apaciguar el trote de una mañana de baloncesto intenso. No logro saber qué es lo que debe suceder en su mente, si sueña, si piensa o si su agoto es tal que ni su mente logra funcionar. Mi alma pues descansa tranquila al saber que lo tengo a mi lado, descansando, y yo velando por su sosiego. Es difícil no creer en varios cuentos fantásticos al ver tal criatura a mi lado. Su alma en este momento yace a mi lado buscando la calma que no consigo prestarle yo en mis momentos. Mi dulce príncipe que no hace más que custodiar mi marchitado cuerpo debido al desgaste del dolor inhumano impartido por clases de sollozos que aun no consigo entender, y yo que no le puedo dar la mejor de las relaciones a mi lado puesto a que mi persona es en si misma, un ente cuanto menos peculiar difícil de comprender y un reto para muchos. Aun y sabiendo eso de mi su osadía a cruzado la más grande de las líneas intentando enfrentarse al más temible de los temidos, a mi misma. Luchar contra aquello que yo misma podría arreglar de mi, pero que no me atrevo y que no consigo ver, dándome seguridad y ganas de echarme hacía lo nuevo y descubrir todo aquello con lo que puedo vivir. Siguiendo pues con los sentimientos que albergo en este mismo instante al encontrarme junto a él, no son más que felicidad, alegría, y placidez al verle feliz, porqué cuando él se siente feliz yo también lo soy. Podría decir que ha causado en mi un impacto considerable al venir de distintos mundos pero con el que estoy aprendiendo cosas nuevas, hecho destacable y con el que siempre había querido convivir, con el conocimiento de nuevos mundos, caminos y recovecos en los que encontrar nuevas fuentes de sabiduría aunque más mundana que la de los libros. Es pues como vivir una auténtica bohème, un conocimiento totalmente impracticable si no estás dotado de la mente necesaria para ello. Me siento afortunada de vivir en una especie de limbo, un sueño espero eterno, del cual no quiero despertar obviamente y el cual quiero hacer crecer como si en él fuera mi vida. No me aferro pues tanto a lo sentimental, aunque admito que es una de mis mejores facetas ya que para mi es una de las más bellas, incluso la romántica, si no que deseo que sea una relación fructífera, que aparte de todo me haga crecer como persona, y creo que lo estamos consiguiendo, cada día me siento un poco más feliz, un poco más apañada, me siento algo más alegre puesto a que mi corazón se ha desarmado ante tal caballero que ha conseguido hacer de mi, una dama especialmente en apuros, a una soldado raso que por el momento ha tocado de pies al suelo. ¿Es un buen paso no? Bajar de vivir en el Olímpo, a tocar el suelo con mi propia piel. Eso ha echo que mi desdichado interior tome algo de luz y decida salir al frente. Todo por esta deidad dotada de poderes para hacer de mi una persona capaz y seguir hacía el nuevo futuro.

miércoles, 16 de mayo de 2012

Me equivocaría si dijera que esto no me encanta en su plenitud. Es pues el más bonito de los versos escritos, es el más fantasioso de los sueños, es la más bonita realidad que he podido vivir. Nunca he sabido expresar mis sentimientos de alegría de una manera adecuada, puesto a que estoy acostumbrada a llorar en cada esquina y sentirme débil ante las adversidades. Me he echo fuerte, me ha echo más fuerte. El silencio de cada mirada en latente composición se posa ante mi abriendo mi corazón de una manera desmesurada, creando en él la inmensurable sensación de devoción hacía él. Me gusta despertarme bañada entre el cálido contacto de su piel contra la mía, sentir sus manos deslizarse por mi cuerpo. El presente aliña mi vida dándole salsa, dándole vida. El sol brilla en un cielo azul, dibujo en el cielo con colores, pinto las calles de alegría, le sonrío a la vida para poder seguir adelante con mi rareza. Los pies descalzos sobre el arena de la playa, los detalles de la sonrisa que me regalas me da vida, me alza, revitaliza.

martes, 15 de mayo de 2012

Versos

Camina descalça buscant un lloc on refugiar-se,
suspira, mira, se sent lliure ja ha trobat una vía.
Es fosc i no es veu re, al fons una ma la guía,
ja no hi ha por no hi ha raó per amagar-se.

El silenci l'envolta respira amb força s'atura,
l'ombra l'acull rep la seva vetlla dolçament.
Perd la vista entre els seus filaments toca,
sent que ja ha comensat a viure, ara es present.

S'amaga entre els matolls en busca d'un petó,
qui sap on va desaparéixer el seu cor petitó.
L'ha trobat una ànima abatuda consternada,
que te forma de pedra de roca consagrada.
Què farà si el somni ha comensat? Si la vida
li ha regalat mil raons per tornar a somriure.

L'estrella s'il·lumina obre el camí nou de la vida,
la pell frec amb frec revifa el rampell del dia.
Doma a la fera la sang de les preses de la nit,
s'ha ferit amb la fletxa d'un pobre perdut garrit.

La llum dels inermes desvalguts trona al ritme
de la jovial tempesta de la seu càlid afecte.
No es sòrdida la passió del  dos fanàtics 
tothom diu que s'han convertit en vesànics. 

S'amaga entre els matolls en busca d'un petó,
qui sap on va desaparéixer el seu cor petitó.
L'ha trobat una ànima abatuda consternada,
que te forma de pedra de roca consagrada.
Què farà si el somni ha comensat? Si la vida
li ha regalat mil raons per tornar a somriure.

Tornarà a reviure la flama que perdura sempre,
a crear un nou món per aquells qui volen volar.
No sonarà ja la cançó desamparada del orfe
qui ha descobert qué es sofrir per estimar.

martes, 10 de abril de 2012

Cambios


¿Chute de felicidad en poco tiempo? Sí. Sonrisas escondidas, besos y cobardías habían hecho de esos pocos momentos memorables. El primer número par se había hecho ápice de la situación, sólo tiempo y mirar sus ojos, oír sus palabras e incluso besar sus labios. Lo suficiente para cambiar de parecer alguien que había pasado una parte de su vida en constante ataque con el mundo, sin esperar nada a cambio, sin querer atarse ni perderse. ¿Qué necesidad había pues, de encontrar semejante persona? No había tal necesidad simplemente pasó a formar parte de un momento en concreto y dio paso a un cambio de mentalidad efectuado de manera involuntaria y rápida. No quería quizá despertar de esa burbuja tan repentina y alentadora, pero cabe decir que había causado en ella un efecto relajante que sin duda necesitaba, quería y hacía tiempo que no sentía. El dolor no formaba parte ya de una expresión de su cara, pesé a que tiempo atrás una mueca de silencio se cernía a sus extremadas expresiones cegadoras. El aliento y la sonrisa habían inaugurado en sí un apogeo de sentimientos contradictorios que se entumecían en su alma. Volvía a sentir con claridad y distinción, sabía decir que es lo que sentía. Al respirar sus ojos miraban de otra manera al despertar, se enfrentaba a la dura realidad con aún más razones de las que ya había sido dotada para plantar cara a un mundo cruel. El sonido de lo apetecible se mezclaba en su mente formando tonos luminosos y pasteles, que pintaban en si un bonito lienzo de atajos primaverales. El rumor de las olas se postraba ante ella dejando un sabor dulce del cual no quería escapar. La euforia del momento daban de sí para seguir soñando, pero no abandonaría un barco por muchos golpes que tuviera, no abandonaría un bote dejando en él un corazón. Creía volver a sentirse capaz de avanzar en línea recta reforzando a cada paso que daba, dando sentido a un camino con destellos y sueños. Sus pies tocaban de manera descalza el arcén que ya pisaba, no olvidaba que su vida allí a bajo tenía un recorrido, pero ahora volvía a poder dejar expresar una parte de sus sentimientos ya no tan negativos como antaño para el porvenir. A prior hubiera dudado de semejante forma de entrever una relación, ahora podía decir que la veía alegremente. El futuro quedaba lejos más allá de la mar, en su barco estaba montada con rumbo al progreso, al descubrimiento, y qué, con cada uno de estos se sintiera más aferrada gritando libertad a pleno pulmón. El eco de su corazón ya no estaba vacío ahora latía con perseverancia, creyendo y amando aquel tesoro que había encontrado y que quería conservar con sumo labor, no se creía aun meretriz de tal trofeo, de tal trato constante, aún así lo deseaba y le contentaba. El silencio creaba un si de gozo incomparable.

viernes, 6 de abril de 2012

A vosotros.

Admito que mi forma de ver el mundo quizá no es la más apropiada ni tampoco la verdadera. No pretendo que nadie se sienta mal al leer algunas de mis publicaciones, esto simplemente es un pequeño espacio cibernético en el cual me dedico a expresar mis bastos sentimientos. En fin hablando de ellos, últimamente me veo realmente sorprendida por mi capacidad de socializarme, puesto que en menos de tres meses he conocido gente que se ha vuelto realmente importante para mí (nada de chorradas amorosas, si no amigos). Gente con la que me divierto un montón y tenemos proyectos entre manos, me entienden y puedo hacer bromas random, y se ríen. Por fin estoy en mi salsa. Sin olvidar claro a mis amigos de toda la vida que son quiénes yo quiero a morir, obviamente. Por fin siento que no tengo que vestirme de algo que no soy, y todo esto me está dando fuerza para empezar a sentirme bien conmigo misma, eso y otras cosas ya que no todos los pilares de mi fortaleza residen en los demás, eso seria una apuesta muy arriesgada. Empiezo a sentirme bella, por así decirlo, hablando de mi pues yo vivo en Mordor (a bromas como esta me refiero). Dentro de todo empiezo a sentir que no estoy tan mal, y que realmente la gente que se fija en mi ve algunas cualidades las cuales, valga la redundancia, yo me niego a ver. Sé que este escrito es mucho más directo y menos enrevesado que mis anteriores posts. Pero es que me veo por fin saliendo de este pozo inmundo y pedante en el cual llevo casi un año, des de que me dejó. Pues he conseguido salir, gracias a las manos de mis amigos, colegas y familia que se encontraban en el fondo del túnel. He conseguido empezar a sentirme bien conmigo misma y ser lo que siempre he deseado.


Gracias a todos. Sabéis que os quiero coño.

domingo, 25 de marzo de 2012

Ese mundo no es para mi

¿Cuantas veces me ha repetido ya que nadie me va a mirar? Quizás tenga razón y es que no me siento bien en ese mundo, lleno de tacones altos y de camisetas de princesa, vistiendo largos vestidos siendo Cenicienta. Yo me veo mucho mejor cuando voy con mis camisetas anchas y mis jerseis. Yendo a mi manera, con mis bragas de bandera. Pero sus palabras se clavan en mi espalda como cuchillos afilados que me desgarran y me apuñalan. Me duelen sus palabras aunque no sé si se percata de ello. Yo intento pasar de ello, pero al final mi mente rechista y contesta, entonces soy yo la mala por intentar ser yo misma. Puede que en mi mundo no exista un final feliz, y que yo no sea una princesa de cuento de hadas con una larga cabellera y un vestido de flecos, puede que no exista ese mundo para mi, con un castillo un lugar tranquilo dónde vivir. Puede que no haya lugar para mi en este mundo que todas acabamos encontrando. Porqué siempre he creído que a nuestra manera cada princesa del reino que sea encuentra su príncipe. Y ya no es por mi longeva edad que crea o no, primero se tiene que experimentar, conocer, descubrir, viajar. Pero nunca he dudado de que algún día me enamore de una mirada, de un gesto, de una palabra. Pero según ella ese mundo no es para mí. Los hombres no miran a las mujeres de mi calaña, soy la paria de mujer condenada a perderse entre macarras y gilipollas de medio pelo que sólo se miran a ellos. En este mundo en el que yo nunca he querido dar una gran importancia a lo estético o lo físico, porqué creo que el amor va más allá de la ropa o de que marca vayas vestido. Siempre pensé que el amor existía más allá... Pero resulta que no es así, que vivo condenada en un mundo de etiquetas y vestidos, en el que si no das la talla pasas a ser chica de outlet. Pese a lo que diga, yo quiero enamorarme de una mirada, compartir una canción, ir a una exposición, disfrutar de una noche de cama abrazados y sin ropa, contemplar las estrellas en una noche calurosa, poder ir a un concierto, hablar de música, de libros... Extrapolar una relación no tan sólo a lo físico si no a lo mental, evidentemente sin dejar de obviar esa atracción física que debe existir para complementar las dos partes. Pero ese mundo no es para mi. Ya nadie quiere enamorarse o mirarse a una chica bajita con el pelo rizado, con ganas de conocer, amante de la cultura, de todos los tipos de música, que disfruta como una cría oyendo una guitarra o un saxofón, a quién le gusta la Belle Époque y leer un libro los domingos por la mañana mientras se toma un café. Amargándome pues con mi máxima reflexión interna no dejo de pensar que me iré caminando de este mundo sin tener una mano que me ayude a levantarme si me caigo. Porqué aunque yo no lo muestre muy a menudo también tengo mis sentimientos, y lloro, y me enfado... Avanzaré el sendero sola esperando que alguien de este mundo se de cuenta de lo que soy yo por dentro.

martes, 20 de marzo de 2012

La sinfonía de los perdidos.

Sonaba ya la última sinfonía del reparto de su vida. Aterraba sobre la música una crueldad entumecida en notas aglomeradas pretendiendo destacar en un compás irregular. El silencio se prestaba negativo ante la vengativa de las dulces corcheras que no podían remontar ante una negra. La responsabilidad ajetreaba con unas erguidas cadenas contra los cuerpos de los inútiles que recreaban tal dulce melodía que elevaba la autoestima de los pocos oyentes que acudían a tal recital. La sangre brotaba de sus cuerpos consumidos por el miedo, el terror de la pérdida del todo. No podían notarse con tranquilidad los sueños de cada uno de los músicos que formaban esta banda tan peculiar. La sinfonía de las almas perdidas no tenía ya más notas para actuar, la crueldad y la agresividad de aquellos que consideraban que su papel era cuanto menos despreciable atacaba contra su dignidad y su amor, no podían articular palabra alguna. Las muecas de dolor formaban en sus rostros la peculiaridad de lo permitido, huyendo de lo prohibido. El redoble de tambores resalta el paso al qué van avanzando, nadie es consciente de lo que pasa a su alrededor, el dolor ya no tiene voz, ha perdido el significado mientras se disipaba en la niebla. La languidez de los cuerpos vuelve a repetirse sintiendo que han vuelto a aprovecharse de su mente de su bondad. Atacan a su virtud y su respiro, les abandonan en la cuneta de la vida esperando que aquellos que no merecen camino pasen adelante obviando aquello que los demás saben hacer. Ya no importa que ellos entonen la más bella melodía, o representen el bello fervor de la vida, que pongan en su trabajo horas y tiempo. Ya no importa que sentimiento corresponda en su mirada, qué es lo que viven o hacía donde quieren ir. Han vuelto a morir.